Bailar es mi deporte

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Bailar es mi deporte

Candela quiere bailar sevillanas en la comida de su familia, en Jerez. Las sevillanas se bailan en pareja, con pasos que la familia reconoce enseguida. Ella quiere a su primo Andrés delante de todos, hasta el final de la música. Andrés dice que no. Se queda sentado, con el vaso en la mano.

«Yo miro», dice. «Si tú quieres bailar, baila. Yo no salgo al medio.»

Candela no quiere bailar sola. Quiere la pareja y la canción entera. En el salón hay un hueco entre las sillas. Su tía Lupe aparta dos sillas y busca una sevillana en el teléfono. La música sale baja. Alguien pide más volumen. Lupe no lo sube del todo.

«Hoy no es el baile completo», dice. «Hoy es la primera parte, conmigo. Los brazos arriba y los pies despacio. Si te pierdes, paras y sonríes.