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El partido de ayer
Ayer quise una sola cosa: entrar en el partido antes del final. Fue el partido del barrio, en el campo pequeño detrás de la escuela. Yo llegué tarde del dentista, con la bolsa en la mano. El partido ya empezó. Vi a mis amigos con la camiseta azul. Ellos corrían y yo estaba fuera, junto a la valla.
El entrenador me vio. Dijo: "Ponte la camiseta y entra." Yo dejé la bolsa en el suelo, me até el otro zapato y corrí a la puerta. El árbitro señaló. Entré. Quise el balón enseguida, pero no llegó a mis pies. Corrí de un lado a otro y esperé.
Luego un compañero gritó mi nombre y pasó el balón hacia mí. Yo lo controlé mal. El balón saltó, pero se quedó cerca de mi pie derecho. Tiré. La pelota voló recta y pasó al lado del poste, muy cerca.