Practicar karate

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Practicar karate

Mateo está descalzo en la puerta del dojo y quiere entrar bien. Lleva el kimono blanco y el cinturón atado a la cintura. Su madre espera en un banco del pasillo. Él deja los zapatos en la estantería, respira y mira dentro. Hoy no hay un examen. Hay una clase, y él quiere hacer el saludo y un golpe limpio.

El suelo es de tatami. Unos espejos cubren una pared. Varios niños ya están sentados en fila y nadie corre. Mateo cruza por el borde, se sienta al final y pone las manos en las rodillas. Le tiemblan un poco. No es solo miedo. Es atención. Quiere copiar a los demás antes de inventar un movimiento.

El maestro entra, se coloca delante y saluda con una inclinación. Los niños devuelven el saludo. Mateo también baja la cabeza. El saludo es breve.