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De la draisiana a la bicicleta moderna
En 1817, Karl Drais presentó en Alemania una máquina de madera con dos ruedas en línea. La llamó Laufmaschine, es decir, máquina de correr. No tenía pedales: la persona se sentaba y se impulsaba con los pies contra el suelo.
Un ejemplar fabricado hacia 1818 se conserva en el Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian. Allí recibe el nombre de draisiana y se considera un antecedente de la bicicleta moderna. Su forma ya obligaba al usuario a mantener el equilibrio sobre dos ruedas.
La moda cruzó pronto el Atlántico. Al llegar la moda a Estados Unidos, el artista Charles Willson Peale mostró una draisiana en su museo de Filadelfia. En varias ciudades del este de Estados Unidos aparecieron lugares para alquilar y probar estas máquinas.
El entusiasmo no duró mucho. Hacia 1820, el precio elevado y la poca utilidad práctica limitaron el uso de la draisiana.