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El manifiesto del Unabomber bajo la lupa lingüística
La lingüística forense estudia el lenguaje cuando este forma parte de una investigación o de un proceso judicial. Una de sus tareas es la atribución de autoría: comparar un texto anónimo con escritos de autores conocidos. El vocabulario importa, pero también cuentan la sintaxis, la ortografía, la puntuación y ciertas expresiones recurrentes.
El caso del Unabomber muestra tanto la utilidad como los límites de ese trabajo. Durante años, una persona envió o colocó bombas en Estados Unidos. En 1995, el autor remitió un manifiesto de unas 35.000 palabras. El director del FBI, Louis Freeh, y la fiscal general, Janet Reno, aprobaron su publicación con la esperanza de que alguien reconociera la voz del texto. The Washington Post lo publicó el 19 de septiembre de 1995.
Linda Patrik, cuñada de Theodore Kaczynski, creyó reconocer ideas y modos de expresión.