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La suspensión voluntaria de la incredulidad: leer a Coleridge sin simplificarlo
La expresión suspensión voluntaria de la incredulidad suele circular como una consigna: para disfrutar de la fantasía, habría que dejar la razón fuera del libro. Sin embargo, esa versión borra el contexto histórico de la fórmula. Para comprenderla, conviene volver al pasaje en que Samuel Taylor Coleridge la formuló.
La frase aparece en el capítulo XIV de Biographia Literaria, obra publicada en 1817. Allí Coleridge recuerda el proyecto de Lyrical Ballads, el volumen que escribió junto con William Wordsworth y que se publicó por primera vez en 1798. The Rime of the Ancient Mariner, de Coleridge, abría aquella primera edición.
Coleridge describe una división del trabajo poético. Él se ocuparía de personajes y situaciones sobrenaturales o románticos; Wordsworth buscaría novedad en asuntos de la vida cotidiana. No eran programas idénticos, pero ambos pretendían despertar el interés del lector mediante una forma reconocible de verdad humana.