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Cerrado a las dos
Luis trabaja en una ferretería pequeña. Quiere cerrar a las dos. A esa hora come en casa y vuelve por la tarde. En la puerta hay un papel con su horario: de nueve a dos, y de cinco a ocho. Es un horario partido. La mañana y la tarde son dos partes, con una pausa en medio.
En muchas tiendas pequeñas de España el día también se parte. Abren por la mañana, cierran a mediodía y abren otra vez por la tarde. No es así en todas partes. Muchos centros comerciales no cierran a mediodía. La ferretería de Luis sí. El papel de la puerta lo dice, y Luis quiere seguir ese horario hoy.
El reloj de la pared marca las dos menos diez. Luis mira la calle. No entra ningún cliente. Quiere irse a su hora, no más tarde.