Preguntar días libres

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Preguntar días libres

Es lunes por la mañana y estoy en la trastienda de la librería, en Salamanca. Me llamo Elena. La persiana de la calle todavía está bajada. Quiero el viernes libre. Mi hermana llega en tren y yo quiero estar en la estación, en el andén. Por eso hoy se lo pido a mi jefe, antes de abrir.

Él entra con las llaves y un café. Deja las llaves en la mesa. En esta librería pequeña no hay un formulario. Se pide de palabra, con calma, y luego queda un papel. Yo hablo enseguida. Le digo que quiero librar el viernes, de la mañana a la tarde. El motivo es corto: mi hermana viene a Salamanca y quiero ir a buscarla. No cuento más. Él no necesita la historia entera de mi familia.

Mi hermana me escribe solo una línea: