La reunión por videollamada

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La reunión por videollamada

Me llamo María. Hoy no voy a la oficina. Trabajo en casa, en Bilbao. A las diez tengo una reunión por videollamada con Carlos, mi jefe. Carlos está en Vitoria. Yo quiero una respuesta corta: sí o no. Un cliente pide las sillas el viernes. Sin el sí de Carlos, no llamo al cliente.

A las diez menos cinco enciendo el ordenador en la mesa de la cocina. Cierro la ventana, porque en la calle hay ruido. Me pongo los auriculares. Abro el programa de la llamada. En la pantalla aparece mi nombre. Todavía no veo a Carlos. Espero con el cuaderno abierto y el bolígrafo en la mano.

Carlos entra a las diez. Lo veo en la pantalla: la cara, la camisa y la pared de su oficina. Él sonríe y dice hola. Yo digo hola también.