El corazón de Nico

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El corazón de Nico

Nico sube las escaleras de prisa. Quiere entrar en casa ya. En el último escalón el pecho le golpea fuerte. Se para y pone la mano encima. La llave está en la otra mano, fría, pero Nico no la mete en la cerradura. Con el pecho así, los dedos no aciertan. Quiere un latido más lento antes de abrir.

El golpe es el corazón. Está dentro del pecho y no se para: late de día y también de noche, cuando Nico duerme. Ahora late deprisa. Las piernas acaban de trabajar y los músculos piden más sangre y más oxígeno. El corazón empuja más para llevarlos hasta allí. La sangre lleva ese oxígeno, y también alimento, hasta las células. Después recoge lo que las células ya no usan. Sin ese ir y venir, el cuerpo no sigue.