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Capítulo LXIX . Del más raro y más nuevo suceso que en todo el discurso desta grande historia avino a don Quijote Apeáronse los de a caballo , y , junto con los de a pie , tomando en peso y arrebatadamente a Sancho y a don Quijote , los entraron en el patio , alrededor del cual ardían casi cien hachas , puestas en sus blandones , y , por los corredores del patio , más de quinientas luminarias ; de modo que , a pesar de la noche , que se mostraba algo escura , no se echaba de ver la falta del día . En medio del patio se levantaba un túmulo como dos varas del suelo , cubierto todo con un grandísimo dosel de terciopelo negro , alrededor del cual , por sus gradas , ardían velas de cera blanca sobre más de cien candeleros de plata ; encima del cual túmulo se mostraba un cuerpo muerto de una tan hermosa doncella , que hacía parecer con su hermosura hermosa a la misma muerte . Tenía la cabeza sobre una almohada de brocado , coronada con una guirnalda de diversas y odoríferas flores tejida , las manos cruzadas sobre el pecho , y , entre ellas , un ramo de amarilla y vencedora palma . A un lado del patio estaba puesto un teatro , y en dos sillas sentados dos personajes , que , por tener coronas en la cabeza y ceptros en las manos , daban señales de ser algunos reyes , ya verdaderos o ya fingidos . Al lado deste teatro , adonde se subía por algunas gradas , estaban otras dos sillas , sobre las cuales los que trujeron los presos sentaron a don Quijote y a Sancho , todo esto callando y dándoles a entender con señales a los dos que asimismo callasen ; pero , sin que se lo señalaran , callaron ellos , porque la admiración de lo que estaban mirando les tenía atadas las lenguas . Subieron , en esto , al teatro , con mucho acompañamiento , dos principales personajes , que luego fueron conocidos de don Quijote ser el duque y la duquesa , sus huéspedes , los cuales se sentaron en dos riquísimas sillas , junto a los dos que parecían reyes . ¿ Quién no se había de admirar con esto , añadiéndose a ello haber conocido don Quijote que el cuerpo muerto que estaba sobre el túmulo era el de la hermosa Altisidora ? Al subir el duque y la duquesa en el teatro , se levantaron don Quijote y Sancho y les hicieron una profunda humillación , y los duques hicieron lo mesmo , inclinando algún tanto las cabezas . Salió , en esto , de través un ministro , y , llegándose a Sancho , le echó una ropa de bocací negro encima , toda pintada con llamas de fuego , y , quitándole la caperuza , le puso en la cabeza una coroza , al modo de las que sacan los penitenciados por el Santo Oficio ; y díjole al oído que no descosiese los labios , porque le echarían una mordaza , o le quitarían la vida . Mirábase Sancho de arriba abajo , veíase ardiendo en llamas , pero como no le quemaban , no las estimaba en dos ardites . Quitóse la coroza , viola pintada de diablos , volviósela a poner , diciendo entre sí : — Aún bien , que ni ellas me abrasan ni ellos me llevan . Mirábale también don Quijote , y , aunque el temor le tenía suspensos los sentidos , no dejó de reírse de ver la figura de Sancho . Comenzó , en esto , a salir , al parecer , debajo del túmulo un son sumiso y agradable de flautas , que , por no ser impedido de alguna humana voz , porque en aquel sitio el mesmo silencio guardaba silencio a sí mismo , se mostraba blando y amoroso .
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