Read this article out loud
Start the microphone and read at your own pace. Words light up as you go, and nothing stops you when one comes out wrong.
Your audio never reaches MovaReader: your browser is what recognises it. Privacy Policy
Sign in to keep this session in your reading history.
Dalí y sus cuadros
Nil entra en la tienda de postales con prisa. Quiere una foto de la playa para su abuela: agua azul, arena, nada raro. Mañana es el cumpleaños de su abuela, y Nil tiene que tomar el tren.
"Mi abuela quiere el mar", dice. "No quiere un pintor loco."
Rosa, la tendera, pone una postal boca arriba en el mostrador. Vive en Figueres. Hoy quiere que Nil mire esta imagen un minuto, antes de elegir. En la postal hay relojes, pero no marcan la hora. Algunos cuelgan, blandos, como si fueran de tela. Detrás hay un paisaje seco y unas rocas. El cuadro se llama La persistencia de la memoria. Lo pintó Salvador Dalí.
"Esto está roto", dice Nil. "Un reloj tiene que ser duro."
"Míralo un momento", dice Rosa. "Después eliges la playa, si todavía la quieres."