Spanish compound tenses: amistad diez años (B1)
Spanish story with 20+ formas integrated compound tense forms. B1 reading with translation.
Diez años de amistad
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Practises pretérito perfecto compuesto, pluscuamperfecto, and desde/hace in the mixed phase.
Level: B1Focus: Spanish compound tenses B1: he/has + PP, había + PP, desde/hace; 20+ formas
Nadia y yo nos conocimos en una cola fuera de una sala de conciertos en una lluviosa tarde de octubre de dos mil catorce. Ninguna había conseguido entradas a tiempo, pero empezamos a hablar mientras esperábamos ver si aparecían cancelaciones. Cuando se abrieron dos plazas inesperadamente, entramos juntas y descubrimos un gusto musical compartido que ha moldeado nuestra amistad desde entonces.
La universidad nos separó geográficamente al año siguiente. Ella estudió en Edimburgo mientras yo permanecí en Cardiff. Las llamadas reemplazaron conversaciones diarias, y las visitas dependieron de billetes de tren que ahorramos con cuidado durante las vacaciones.
A pesar de la distancia mantuvimos rituales que mantuvieron viva la conexión. Cartas de cumpleaños llegaron con dibujos que Nadia había hecho durante sesiones de estudio nocturnas. Envié listas de reproducción que le presentaron bandas que después vio en vivo en giras que no pasaron por mi ciudad.
Después de graduarnos nuestros caminos divergieron aún más. Nadia trabajó en editoriales mientras yo entré en proyectos de salud pública en el extranjero. Los husos horarios complicaron la programación, y pasaron meses en los que los mensajes se acumularon sin respuesta porque el trabajo nos abrumó a ambas.
Aun así, los reencuentros se sintieron sin esfuerzo cuando ocurrieron. Un fin de semana en Lisboa siguió a una conferencia a la que asistí en dos mil diecinueve. Caminamos calles junto al agua hasta el amanecer, retomando historias que habíamos empezado años antes. Comida, música y risa borraron huecos que los calendarios habían medido con demasiada precisión.
Las crisis pusieron a prueba la amistad tanto como la distancia. Cuando el padre de Nadia enfermó, viajé al norte sin dudar porque ella me había apoyado en pérdidas familiares que yo había enfrentado antes de que ella experimentara las suyas. La ayuda práctica y la presencia silenciosa importaron más que palabras perfectas.
Cambios profesionales trajeron solapamiento inesperado. Desde dos mil veintiuno Nadia edita informes que mi equipo produce para agencias internacionales. Colaborar ha mezclado confianza personal con respeto profesional de formas que no habíamos previsto cuando bromeábamos sobre intersecciones imposibles de carrera como estudiantes.
Los hobbies compartidos también han evolucionado. Probamos escalada una vez y nos reímos de nuestra falta de habilidad, pero el senderismo ha permanecido constante. Viajes anuales a parques nacionales han producido fotografías que cubren paredes en ambos hogares. La naturaleza ha ofrecido terreno neutral donde el estrés diario ha desaparecido rápido.
Ocurrieron malentendidos, como en cualquier relación larga. Una invitación de boda perdida causó resentimiento hasta que una conversación honesta reveló errores postales que ninguna había provocado. Las disculpas restauraron calidez más rápido porque la base construida durante años superó errores aislados.
Celebraciones marcaron hitos que habíamos imaginado vagamente en aquella cola de conciertos. Nadia publicó una novela que había redactado durante desplazamientos que oí en mensajes de voz. Completé un máster que me animó a cursar cuando la confianza flaqueó.
Amigos mutuos entraron y salieron de nuestros círculos, pero el par central ha permanecido. Parejas que nos presentamos mutuamente han entendido que algunas amistades han requerido espacio independiente de relaciones románticas.
La universidad nos separó geográficamente al año siguiente. Ella estudió en Edimburgo mientras yo permanecí en Cardiff. Las llamadas reemplazaron conversaciones diarias, y las visitas dependieron de billetes de tren que ahorramos con cuidado durante las vacaciones.
A pesar de la distancia mantuvimos rituales que mantuvieron viva la conexión. Cartas de cumpleaños llegaron con dibujos que Nadia había hecho durante sesiones de estudio nocturnas. Envié listas de reproducción que le presentaron bandas que después vio en vivo en giras que no pasaron por mi ciudad.
Después de graduarnos nuestros caminos divergieron aún más. Nadia trabajó en editoriales mientras yo entré en proyectos de salud pública en el extranjero. Los husos horarios complicaron la programación, y pasaron meses en los que los mensajes se acumularon sin respuesta porque el trabajo nos abrumó a ambas.
Aun así, los reencuentros se sintieron sin esfuerzo cuando ocurrieron. Un fin de semana en Lisboa siguió a una conferencia a la que asistí en dos mil diecinueve. Caminamos calles junto al agua hasta el amanecer, retomando historias que habíamos empezado años antes. Comida, música y risa borraron huecos que los calendarios habían medido con demasiada precisión.
Las crisis pusieron a prueba la amistad tanto como la distancia. Cuando el padre de Nadia enfermó, viajé al norte sin dudar porque ella me había apoyado en pérdidas familiares que yo había enfrentado antes de que ella experimentara las suyas. La ayuda práctica y la presencia silenciosa importaron más que palabras perfectas.
Cambios profesionales trajeron solapamiento inesperado. Desde dos mil veintiuno Nadia edita informes que mi equipo produce para agencias internacionales. Colaborar ha mezclado confianza personal con respeto profesional de formas que no habíamos previsto cuando bromeábamos sobre intersecciones imposibles de carrera como estudiantes.
Los hobbies compartidos también han evolucionado. Probamos escalada una vez y nos reímos de nuestra falta de habilidad, pero el senderismo ha permanecido constante. Viajes anuales a parques nacionales han producido fotografías que cubren paredes en ambos hogares. La naturaleza ha ofrecido terreno neutral donde el estrés diario ha desaparecido rápido.
Ocurrieron malentendidos, como en cualquier relación larga. Una invitación de boda perdida causó resentimiento hasta que una conversación honesta reveló errores postales que ninguna había provocado. Las disculpas restauraron calidez más rápido porque la base construida durante años superó errores aislados.
Celebraciones marcaron hitos que habíamos imaginado vagamente en aquella cola de conciertos. Nadia publicó una novela que había redactado durante desplazamientos que oí en mensajes de voz. Completé un máster que me animó a cursar cuando la confianza flaqueó.
Amigos mutuos entraron y salieron de nuestros círculos, pero el par central ha permanecido. Parejas que nos presentamos mutuamente han entendido que algunas amistades han requerido espacio independiente de relaciones románticas.
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Level B1Reading focus
What you'll learn
Spanish compound tenses B1: he/has + PP, había + PP, desde/hace; 20+ formas
Practises pretérito perfecto compuesto, pluscuamperfecto, and desde/hace in the mixed phase.
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