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La integridad moral y la excelencia de carácter son virtudes estériles en los ambientes mediocres , más asequibles á los apetitos del doméstico que á las altiveces del digno : en ellos se incuba el éxito . La gloria es póstuma ; nunca ciñe de laureles la sien del que se ha complicado en las rutinas de su tiempo ; tardía á menudo , aunque siempre segura , suele ornar las frentes de cuantos miraron al porvenir y sirvieron á un ideal , practicando aquel lema que asumió el ginebrino : vitam impendere vero . LA MEDIOCRIDAD MORAL I . — El hombre honesto . La mediocridad moral es impotencia para la virtud y cobardía para el vicio . Si hay mentes que parecen maniquíes articulados con rutinas , abundan corazones semejantes á mongolfieras infladas de prejuicios . La honestidad del hombre mediocre equidista del bien y del mal ; niega al segundo sin afirmar al primero . Puede aborrecer el crimen sin admirar la santidad : incapaz de iniciativa para entrambos . La garra del pasado ásele del corazón , estrujándole en germen todo gesto libertario . Sus prejuicios son los documentos arqueológicos de la psicología social : residuos de virtudes crepusculares , supervivencias de morales extinguidas . Las mediocracias de todos los tiempos son enemigas de la santidad y de la virtud : prefieren al hombre honesto . Error ó mentira , conviene disiparlo . Honestidad no es virtud , aunque tampoco sea vicio . Se puede ser honesto sin sentir un afán de perfección : sobra para ello con no ostentar el mal . Para ser virtuoso no basta lo segundo , es indispensable lo primero . Entre el vicio , que es una lacra , y la virtud , que es una excelencia , fluctúa la honestidad : patrimonio común de los mediocres morales . La virtud eleva al hombre sobre la moral de su rebaño ; resiste activamente á ella . El virtuoso presiente alguna forma de perfección futura y le sacrifica los automatismos consolidados por el hábito . El honesto , en cambio , es pasivo , circunstancia que le asigna un nivel moral superior al del vicioso , aunque permanece por debajo de quien practica activamente alguna virtud y orienta su vida hacia algún ideal . Limitándose á respetar los prejuicios que le asfixian , mide la moral con el doble decímetro de sus iguales , á cuyas fracciones resultan irreductibles las tendencias inferiores de los encanallados y las aspiraciones conspicuas de los virtuosos . Si aquél no llegara á asimilar los prejuicios , hasta saturarse de ellos , la sociedad le castigaría como delincuente por su conducta deshonesta ; si pudiera sobreponérseles , su talento moral ahondaría surcos dignos de imitarse . La mediocridad está en no dar escándalo ni servir de ejemplo . La virtud representa la aristocracia del corazón ; la honestidad es democrática ; el vicio es caótico . Por eso el talento moral está en la virtud , lo mediocre en la honestidad y lo inferior en el vicio . El hombre honesto puede practicar acciones cuya indignidad sospecha , toda vez que á ello se sienta constreñido por la fuerza de los prejuicios , que son discordancias entre los hábitos adquiridos y las variaciones nuevas . Las acciones que ya son malas en el juicio original de los virtuosos , pueden seguir siendo buenas ante el colectivo de la grey . El hombre superior practica la virtud tal como la juzga , eludiendo los prejuicios que acoyundan á la multitud honesta ; el mediocre sigue llamando bien á lo que ya ha dejado de serlo , por incapacidad de forjar el bien del porvenir . Sentir con el corazón de los demás equivale á pensar con cabeza ajena .
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