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El bosque ha guardado carbono bajo el suelo
Esta semana una clase estudia un mapa de Sajá, en Siberia. Sobre el permafrost crecen bosques de alerces. El frío ha frenado la descomposición de hojas y raíces, y el suelo ha acumulado capas de materia orgánica con mucho carbono.
Los estudiantes compararon una zona verde con una cicatriz de incendio vista por satélite. El fuego no solo cambia los árboles. En algunos lugares también consume parte de la capa orgánica y deja el permafrost más expuesto al calor.
Los equipos de campo han medido el espesor del suelo y han conectado esas medidas con píxeles de satélite. Así estudian áreas enormes sin afirmar que cada incendio produce el mismo resultado. La intensidad del fuego y el lugar importan.
Ya hemos hecho un modelo con hojas secas, tierra y una capa fría.