Skip the article text Tap any word to see its translation
Diciendo así , con súbito impulso se acercó Vicente á Laura , la rodeó con los brazos , y tan violentamente la apretó , de tan insensato modo , incrustándole tan reciamente los dedos en las costillas , que la artista exhaló un grito de miedo , un chillido que salía del fondo de su ser , de esos que sólo dicta el instinto de conservación , el horror á la nada y al sepulcro . Al oir el grito , Vicente la soltó , embozóse en su capa y salió tropezando con las paredes . Pasóse lo que faltaba hasta el amanecer vagando por las calles , en un estado tan horrible , que dos ó tres veces se recostó en una puerta para llorar . El día que siguió á aquella noche no fue menos cruel . Escribió á Laura cien cartas , que desgarraba después con furia ; adoptó y desechó mil planes contradictorios ; pensó en echarse de rodillas , en suicidarse , en abrasar el barrio , en secuestrar á su amada á viva fuerza , y , por último , la idea de la muerte fué la que se esculpió en su espíritu con relieve poderoso . Su alma pedía sangre , hierro y fuego , violencia , destrozo y aniquilamiento ; el instinto anárquico que tantas veces acompaña al amor , se alzaba rugiente y desatado como racha de huracán . Ya ni siquiera intentaba Vicente recobrar la razón , la cordura y el aplomo : las imágenes suscitadas por los celos , Laura atrayendo á sí los ojos de tantos hombres , que se recreaban en sus gracias y picardías , que bebían su voz , que la admiraban con el cabello suelto , eran flechas de llama que le desatinaban , como al toro la ardiente banderilla . Ni aun creía amar á Laura : la consideraba una enemiga mortal . Figurábase por momentos que la odiaba con toda su voluntad iracunda , y este odio clamaba por saciarse y gozarse en la destrucción . Llegada la hora de ir al teatro , donde cantaba Laura una de las operetas en que estaba más linda y recogía más aplausos , Vicente , resuelto , algo aliviado por la decisión fiera , concreta , irrevocable , se echó al bolsillo el revólver . Si sufría demasiado . . . allí tenía el remedio . Ya habían alzado el telón , pero no aparecía Laura ; y Vicente , abstraído en su frenesí , hubo de notar por fin que la gente profería exclamaciones de descontento y que la función no era la anunciada , la que Laura debía representar . Alarmado , antes de terminarse el acto dejó su asiento , corrió á informarse entre bastidores . . . Aquella mañana misma , la cantante había rescindido su contrata perdiendo lo que quiso el empresario , y partido en dirección á San Petersburgo . A secreto agravio . . . AQUELLA tienda de ultramarinos de la calle Mayor regocijaba los ojos y era orgullo de los moradores de la ciudad , quienes , después de mostrar á los forasteros sus dos o tres monumentos románicos y sus Docks , no dejaban de añadir : « Fíjese usted en el establecimiento de Riopardo , que compite con los mejores del extranjero . »
Back Page 109 of 128 Page 109 of 128 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.