Skip the article text Tap any word to see its translation
Nunca quedan contentos con el trabajo y el rebenque mide su disgusto . Al que trajo diez litros le abonan sólo la mitad , y con el resto enriquecen ellos su contrabando , que venden en reserva al empresario de otra región , o que entierran para cambiarlo por licores y mercancías al primer “ chuchero ” que visite los siringales . Por su parte , algunos peones hacen lo propio . La selva los arma para destruirlos , y se roban y se asesinan , a favor del secreto y la impunidad , pues no hay noticia de que los árboles hablen de las tragedias que provocan » . — ¿ Y usted por qué soporta tantas desdichas ? — repliqué indignado . — Ay , señor , la desgracia lo anula a uno . — ¿ Y por qué no se vuelve a su tierra ? ¿ Qué podemos hacer para libertarlo ? — Gracias , señor . — Por ahora es preciso curar sus llagas . Permítame que le haga remedios . Y aunque el viejo , asombrado , se resistía , remánguele hasta la corva el pantalón , y me arrodillé para examinarlo . — Fidel , ¿ estás ciego ? ¡ En estas úlceras hay gusanos ! — ¡ Gusanos ! ¡ Gusanos ! — Sí , hay que buscar « otoba » para matárselos . El viejo comentaba , quejándose : — ¿ Será posible ? ¡ Qué humillación ! ¡ Gusanos ! ¡ Gusanos ! ¡ Y fue que un día me quedé dormido y me sorprendieron los moscones ! Cuando lo condujimos a la barraca , repetía : — ¡ Engusanado , engusanado y estando vivo ! — Sepa usted , — le dije esa tarde — que soy por idiosincrasia el amigo de los débiles y de los tristes . Aunque supiera que usted iba a traicionarnos mañana mismo , sería respetada su invalidez de hoy . No sé si tengan crédito mis palabras , pero piense que podríamos ultimarlo sólo por ser cómplice de un bandido como el Cayeno . Me ruega usted que le diga adónde queremos conducirlo preso y se le permita lavar sus trapos para morir con ropa limpia ; pues bien , ni lo mataremos ni lo apresaremos . Antes , le pido que se encargue de nuestra suerte , porque somos paisanos suyos y venimos solos . El anciano púsose de pie para convencerse de que no soñaba . Sus ojos incrédulos nos medían con insistencia , y , tendiendo los brazos hacia nosotros , exclamó : — ¡ Sois colombianos ! ¡ Sois colombianos ! — Como lo oye , y amigos suyos . Paternalmente nos fue estrechando contra su pecho , sacudido por la emoción . Después quiso hacernos preguntas promiscuas acerca de la patria , de nuestro viaje , de nuestros nombres . Mas yo le interrumpí de esta manera : — Ante todo , jure usted que contaremos con su lealtad . — ¡ Lo juro por Dios y por su justicia ! — Muy bien . ¿ Pero qué piensa hacer con nosotros ? ¿ Cree que el Cayeno nos matará ? ¿ Será necesario matarlo a él ? Y agregué , para ayudarlo en su desconcierto : — O mejor : ¿ el Cayeno puede volver aquí ? — No lo creo . Se fue para Caño Grande a robar caucho y cazar indios . No tiene interés ninguno en regresar pronto a sus barracones del Guaracú , donde está la « madona » , que ha venido a cobrarle . — ¿ Quién es esa madona de que habla ?
Back Page 84 of 159 Page 84 of 159 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.