Skip the article text Tap any word to see its translation
¡ Noventa quintales y trece hombres ! » — ¡ Cómo ! ¡ Cómo ! ¿ Pero es posible ? » — Trabajaron últimamente cerca de la laguna de Cuyabeno , volvieron a Capalurco , se escurrieron por el Napo , saldrían al Amazonas , y estarán en el extranjero . Muñeiro me había propuesto que tiráramos esa parada ; pero yo tuve mi recelillo , porque está de moda entre los sagaces picurearse con los caucheros , prometiéndoles realizar la goma que llevan , prorratearles el valor y dejarlos libres . Con esta ilusión se los cargan para otros ríos y se los venden a nuevos patronos . ¡ Y ese Muñeiro es tan faramallero ! Y como hay un resguardo en la boca del río Mazán . . . » Al oír esta declaración me descoyunté . El resto de mi vida estaba de sobra . Un consuelo triste me reconfortó : con tal que mi hijo residiera en país extraño , yo , para los días que me quedaban , arrastraría gustoso la esclavitud en mi propia patria . » — Pero — prosiguió mi interlocutor — , también se rumorea que ese personal no se ha picureado . Piensan que usted lo llevó consigo a no sé qué punto . » — ¡ Si ni siquiera he visto el río Napo ! » — Eso es lo curioso . Usted sabe muy bien que una cuadrilla cela a la otra y que hay obligación de contarle al dueño común lo bueno y lo malo . Envié posta al Encanto con este aviso : ‘ Muñeiro no aparece ’ . Me contestaron que averiguara si usted se lo había llevado con su gente para el Caquetá , y que , en todo caso , por precaución , remitiera preso a Luciano Silva . A usted lo esperan hace tiempo y varias comisiones lo andan buscando . Yo le aconsejaría que se volviera a poner en claro estas cosas . Dígales allá que no tengo víveres y que mi personal está muriéndose de calenturas . » Quince días más tarde regresé a El Encanto , a darme preso . Ocho meses antes había salido a la exploración . Aunque aseveré haber descubierto caños de mucha goma y ser inocente de la fuga de Juan Muñeiro y su grupo , me decretaron una novena de veinte azotes por día y sobre las heridas y desgarrones me rociaban sal . A la quinta flagelación no podía levantarme ; pero me arrastraban en una estera sobre un hormiguero de “ congas ” y tenía que salir corriendo . Esto divirtió de lo lindo a mis victimarios . » De nuevo volvía a ser el cauchero Clemente Silva , decrépito y lamentable . » Sobre mis esperanzas pasaron los tiempos . » Lucianito debía tener diecinueve años » . « Por esa época hubo para mi vida un suceso trascendental : un señor francés , a quien llamábamos el “ mosiú » , llegó a las caucherías como explorador y naturalista . Al principio se susurró en los barracones que venía por cuenta de un gran museo y de no sé qué sociedad geográfica ; luego se dijo que los amos de los gomales le costeaban la expedición . » Y así sería , porque Larrañaga le entregó víveres y peones . Como yo era el rumbero de mayor pericia , me retiraron de la tropa trabajadora en el río Cahuinarí para que lo guiara por donde él quisiera . » Al través de las espesuras iba mi machete abriendo la trocha , y detrás de mí desfilaba el sabio con sus cargueros , observando plantas , insectos , resinas .
Back Page 93 of 159 Page 93 of 159 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.