Skip the article text Tap any word to see its translation
Porque Ramiro no advirtiera que su talento provocaba mi admiración , aparenté displicencia ante sus palabras . Quise tratarlo como a pupilo , desconociéndolo como a mentor , para demostrarle que los trabajos y decepciones me dieron más ciencia que los preceptores de filosofismo , y que las asperezas de mi carácter eran más a propósito para la lucha que la prudencia débil , la mansedumbre utópica y la bondad inane . Ahí estaban los resultados de tan grande axioma : entre él y yo , el vencido era él . Retrasado de las pasiones , fracasado de su ideal , sentiría el deseo de ser combativo , para vengarse , para imponerse , para redimirse , para ser hombre contra los hombres y rebelde contra su destino . Viéndolo inerme , inepto , desventurado , le esbocé con cierta insolencia mi situación para deslumbrarlo con mi audacia : — Hola , ¿ no me preguntas qué vientos me empujan por estas selvas ? — La energía sobrante , la búsqueda de El Dorado , el atavismo de algún abuelo conquistador . . . — ¡ Me robé una mujer y me la robaron ! ¡ Vengo a matar al que la tenga ! — Mal te cuadra el penacho rojo de Lucifer . — ¿ Pero no crees acaso en mi decisión ? — ¿ Y la tal mujer merece la pena ? Si es como la madona Zoraida Ayram . . . — ¿ Sabes algo ? — Me pareció que entrabas en su caney . . . — ¿ De modo que tus ojos no están perdidos ? — Todavía no . Fue una incuria mía , mientras fumigaba un bolón de goma . Prendí fuego , y , al taparlo con el embudo que se habilita de chimenea , una rama rebelde que chirriaba quemándose me lanzó al rostro un chorro de humo . — ¡ Qué horror ! ¡ Como si se tratara de una venganza contra tus ojos ! — ¡ En castigo de lo que vieron ! Esta frase fue para mí una revelación ; Ramiro era el hombre que , según don Clemente Silva , presenció las tragedias de San Fernando del Atabapo y solía relatar que Funes enterraba la gente viva . Él había visto cosas extraordinarias en el pillaje y la crueldad , y yo ardía por conocer detalles de esa crónica pavorosa . Hasta por ese aspecto Ramiro Estévanez resultaba interesantísimo ; y como , al parecer , reaccionaba contra el divorcio de nuestra fraterna intimidad , fuese amenguando en mi corazón el resentimiento y empezamos a hacer el canje de nuestras desdichas , refiriéndolas a grandes rasgos . Aquel día no cambiamos palabra sobre la tiranía del coronel Funes , porque Ramiro no cesaba de hacerme el inventario de sus cuitas , como urgido de protección . Lo que más me dolió de cuanto contaba fueron las inauditas humillaciones a que dio en someterlo un capataz a quien llamaban el Argentino , por decirse oriundo de aquel país . Este hombre , odioso , intrigante y adulador , les impuso a los siringueros el tormento del hambre , estableciendo la práctica insostenible de pagar con mañoco la leche del caucho , a razón de puñado por litro . Había llegado a las barracas del Guaracú con unos prófugos del río Vestuario , y , queriendo vendérselos al Cayeno , convirtióse en explotador de sus propios amigos , forzándolos con el foete a trabajos agobiadores , para demostrar la pujanza física de los cuitados y exigir por ellos óptimo precio . Gerenciaba también el zarzo de las mujeres , premiando con sus cuerpos avejentados la abyección de ciertos peones y a fuerza de mala índole ganóse el ánimo del Cayeno , hasta posponer al Váquiro mismo , que lo odiaba y reñía .
Back Page 133 of 159 Page 133 of 159 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.