El delta del Ebro no tendrá un solo futuro

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El delta del Ebro no tendrá un solo futuro

En un mapa, el delta del Ebro parece una figura estable dentro del Mediterráneo. En realidad, el mar mueve arena, el terreno baja lentamente y el río lleva menos sedimentos que antes. Durante las próximas décadas, esos procesos no producirán el mismo resultado en todo el delta.

Las zonas bajas afrontan más riesgo por la subida del nivel del mar. Las tormentas empujan agua y arena hacia el interior, mientras la subsidencia reduce la altura relativa del suelo. Algunos bordes retroceden más rápido que otros según su forma y exposición.

El río también influirá. Los embalses retienen gran parte de los sedimentos que antes alcanzaban la desembocadura. Varios proyectos estudian formas de mover más material hacia el delta. Su éxito dependerá de cantidades, lugares, costes y continuidad, no solo de una acción aislada.