El mapa que estuvo perdido sin desaparecer

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El mapa que estuvo perdido sin desaparecer

En 1901, Josef Fischer encontró un enorme mapa dentro de una carpeta en la biblioteca de un castillo alemán. El objeto no acababa de aparecer: llevaba allí siglos. Lo que había desaparecido era su presencia en el conocimiento de los especialistas.

Martin Waldseemüller y otros estudiosos habían preparado el mapa en 1507. Lo imprimieron en doce hojas y aplicaron el nombre America a tierras del hemisferio occidental. El único ejemplar conocido perteneció después a Johann Schöner y terminó en la colección de la familia Waldburg-Wolfegg.

La carpeta permaneció en el castillo durante más de trescientos cincuenta años. El edificio nunca había perdido físicamente aquel objeto. Fischer la examinó en 1901 y devolvió el mapa al debate académico. Durante el siglo XX, la Library of Congress mostró interés en adquirirlo, pero la compra necesitó acuerdos, fondos y permisos de exportación.