En Altamira, no toques una superficie para comprobar su textura

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En Altamira, no toques una superficie para comprobar su textura

La cueva de Altamira conserva pinturas paleolíticas y un ambiente muy sensible. La presencia humana modifica temperatura, humedad y partículas dentro de un espacio cerrado. La conservación mide cambios muy pequeños durante años. No abras una visita excepcional sin relacionarla con temperatura, humedad, dióxido de carbono y estado microbiológico.

No toques una superficie para comprobar su textura. La Neocueva permite explicar figuras, relieve y técnicas sin aumentar la presión diaria sobre el original. Esa reproducción procede de investigación y no es una copia improvisada.

El museo usa investigación y control ambiental para decidir cómo proteger la cueva. No confundas la réplica visitable con la conservación de la cueva original. Los especialistas comparan imágenes y sensores antes de decidir. Cualquier limpieza exige estudiar primero la relación de la mancha o el organismo con el soporte.