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El cuadro que volvió a quedar atribuido a Goya
El Coloso ha cambiado de posición dentro del catálogo del Museo del Prado sin moverse de su lienzo. Durante mucho tiempo se presentó como obra de Francisco de Goya. En 2008, un estudio técnico defendió que no era suyo y abrió otra posibilidad: la pintura habría sido realizada por Asensio Juliá o por alguien de su entorno.
El cuadro llegó al Prado en 1931 con el legado de Pedro Fernández Durán. Documentos anteriores lo relacionaban con Goya, pero no formaban una cadena tan directa como una firma o un contrato. Con una prueba documental concluyente, la discusión habría tomado otro camino. Sin ella, la tradición seguía aportando contexto, no certeza absoluta.
El estudio examinó la técnica, las figuras, la luz y el color. Sus autores pensaron que esos rasgos se alejaban de obras documentadas de Goya.