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Por qué la nieve nueva hace más silencioso el bosque
Después de una nevada, un bosque puede parecer distinto antes de que alguien mire las ramas. Los pasos suenan más cerca y los ruidos lejanos pierden fuerza. Apenas queda expuesto el suelo duro, porque una capa blanca cubre caminos, piedras y vegetación baja. Sin embargo, la nieve no apaga el mundo ni crea un vacío acústico.
La clave está en su estructura. La nieve nueva contiene una red de pequeños cristales y espacios llenos de aire. En acústica, esa mezcla puede comportarse como un material poroso. Cuando una onda sonora entra en sus poros, parte de su energía se pierde por el roce y por el intercambio de calor dentro de esos espacios. Absorbe así la superficie una parte del sonido que, sobre un suelo duro, rebotaría con mayor facilidad.