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Ni siquiera el color cuenta toda la historia
La explicación popular cabe en una frase: los flamencos son rosados porque comen camarones. La frase contiene una parte cierta, pero convierte una red biológica en un solo alimento. Ni siquiera todos los flamencos comen exactamente lo mismo, y el color no llega de la comida a la pluma sin transformaciones.
El punto de partida son los carotenoides, pigmentos presentes en algas y en pequeños animales que se alimentan de ellas. Los flamencos filtran agua y barro con un pico especializado y obtienen esos pigmentos a través de dietas que varían entre especies y hábitats. Un camarón puede ser un eslabón de la cadena, no la causa única.
Después interviene el organismo. El aparato digestivo absorbe los carotenoides y el metabolismo los transforma o almacena. Parte de esos compuestos termina en plumas, piel y otras zonas visibles.