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No solo agua: el turbal guarda carbono y memoria
En el norte de Escocia, Flow Country parece una extensión de charcas, musgos y suelo oscuro. Sin embargo, bajo esa superficie se acumulan capas de plantas parcialmente descompuestas. El paisaje no solo retiene agua, sino que también almacena carbono y conserva rastros de miles de años.
La formación depende de un desequilibrio. En esta región, la precipitación supera de forma persistente la pérdida de agua por evaporación y por las plantas. El suelo permanece saturado, falta oxígeno y la descomposición se vuelve lenta. Así se acumula la turba, capa tras capa, durante periodos que superan muchas vidas humanas.
En Flow Country ese proceso lleva unos nueve mil años. La propiedad reconocida por UNESCO cubre casi 190.000 hectáreas y conserva turba que en algunos puntos supera los ocho metros. Esas dimensiones no significan que todo el terreno sea idéntico: