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Conservar una bandera sin devolverla a un estado imaginario
La Star-Spangled Banner mide aproximadamente nueve por diez metros. Cuando el Smithsonian decidió que necesitaba un nuevo tratamiento, no bastaba con que el equipo limpiara una tela grande. La bandera había acumulado roturas, manchas y reparaciones; además, desde 1914 permanecía cosida a un respaldo de lino con cerca de 1,7 millones de puntadas. Cada intervención anterior ya formaba parte de su historia material.
Para que los conservadores pudieran examinar el reverso, fue necesario que retiraran aquel respaldo puntada a puntada. La operación duró casi dos años. Al quedar visible la cara oculta, el equipo documentó fibras deterioradas, manchas y remiendos. No retiró las reparaciones porque fueran antiguas, sino porque algunas producían tensiones perjudiciales. Otras huellas se conservaron como evidencia de usos y tratamientos pasados.
El proyecto exigió que especialistas en textiles, química, historia y montaje compararan datos antes de decidir.