El pabellón de bambú que dependía de sus uniones

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El pabellón de bambú que dependía de sus uniones

El pabellón ZERI, construido para la Exposición de Hannover de 2000, parecía demostrar que el bambú podía competir con materiales industriales. Su cubierta circular alcanzaba unos cuarenta metros de diámetro y avanzaba siete metros más allá de los apoyos. Pero la obra de Simón Vélez no se sostuvo solo porque las cañas fueran resistentes. La documentación no afirma que una propiedad medida en una probeta garantice por sí sola el edificio completo.

El bambú combina poco peso con una elevada resistencia a tracción en la dirección de sus fibras. Esa propiedad resulta atractiva en una estructura amplia. Sin embargo, el tallo es hueco, cambia de diámetro y no transmite las fuerzas como una barra uniforme de acero. Un cálculo que considere únicamente la resistencia de una muestra ignora los nudos, las perforaciones y el contacto entre piezas.