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Digitalizar el negativo exigió conservar también su historia
Una placa de vidrio parece ofrecer una instrucción sencilla: colocarla en un escáner y obtener una imagen. La Biblioteca del Congreso tuvo que resolver algo más complejo al digitalizar miles de negativos de la Guerra Civil estadounidense. Era necesario producir copias consultables sin dañar el vidrio y sin confundir la imagen positiva con el objeto físico del que procedía.
Los especialistas decidieron escanear las placas con la emulsión hacia arriba. Esa orientación ayudaba a evitar que la superficie sensible rozara el equipo. Antes de comenzar, había que comprobar que cada negativo pudiera manipularse con seguridad. Pretender digitalizarlo todo habría convertido una tarea de acceso en un riesgo para materiales agrietados o inestables.
El archivo maestro no tenía la misma función que una imagen publicada en la web. Crear un fichero de alta