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La pérdida de una lengua no tiene un único sujeto
Una institución puede escribir que una lengua se extinguió cuando murió su última hablante fluida. Esa frase describe una ruptura grave de transmisión, pero puede producir otra desaparición: convertir al pueblo y a sus descendientes en pasado. El caso selk'nam muestra por qué pérdida, archivo y recuperación necesitan sujetos distintos.
Lola Kiepja murió en 1966. Anne Chapman había registrado sus relatos y cantos, y esos materiales circularon después en discos con textos y traducciones. Las grabaciones conservan una voz concreta, no la totalidad de una lengua ni la experiencia de todas las familias. Su valor nace precisamente de esa condición: permiten escuchar un repertorio situado y documentado.
El archivo fue producido mediante relaciones desiguales. Chapman seleccionó momentos, utilizó una tecnología disponible y organizó la publicación; Kiepja cantó y compartió conocimientos desde su propia trayectoria.