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La edición digital del Códice Mendoza no fue solo escanear
El Códice Mendoza puede abrirse hoy en una pantalla, ampliarse y leerse junto a transcripciones y explicaciones. Esa experiencia parece comenzar con una cámara. En realidad, la edición digital publicada en 2015 reunió una reproducción del manuscrito, decisiones editoriales, datos de catálogo, transcripciones, traducciones y una interfaz. Cada capa fue producida por personas e instituciones diferentes.
El manuscrito pertenece a la Bodleian Library de Oxford desde el siglo XVII. Sus páginas combinan imágenes indígenas y glosas alfabéticas en español. El objeto conserva materiales, orden y huellas de uso; una reproducción digital convierte sus páginas en archivos visibles a distancia. La captura registra color y detalle dentro de condiciones técnicas, pero no decide por sí sola qué significa una figura o dónde empieza una unidad de lectura.
El proyecto nació como un trabajo de Ernesto Miranda en el programa de Humanidades Digitales de King's College London.