Skip the article text Tap any word to see its translation
Breve se les hizo a los pastores el camino , engañados y entretenidos con la graciosa voz de Florisa , la cual no dejó el canto hasta que estuvieron bien cerca del aldea y de las cabañas de Elicio y Erastro , que con Lisandro se quedaron en ellas , despidiéndose primero del venerable Aurelio , de Galatea y Florisa , que con Teolinda al aldea se fueron , y , los demás pastores , cada cual adonde tenía su cabaña . Aquella mesma noche pidió el lastimado Lisandro licencia a Elicio para volverse a su tierra , o adonde pudiese , conforme a sus deseos , acabar lo poco que a su parecer le quedaba de vida . Elicio , con todas las razones que supo decirle , y con infinitos ofrecimientos de verdadera amistad que le ofreció , jamás pudo acabar con él que en su compañía , siquiera algunos días , se quedase ; y así , el sin ventura pastor , abrazando a Elicio , con abundantes lágrimas y sospiros se espidió dél , prometiendo de avisarle de su estado dondequiera que estuviese . Y habiéndole acom pañado Elicio hasta media legua de su cabaña , le tornó a abrazar estrechamente , y tornándose a hacer de nuevo nuevos ofrecimientos , se apartaron , quedando Elicio con harto pesar del que Lisandro llevaba . Y así , se volvió a su cabaña a pasar lo más de la noche en sus amorosas imaginaciones , y a esperar el venidero día para gozar el bien que de ver a Galatea se le causaba . La cual , después que llegó a su aldea , deseando saber el suceso de los amores de Teolinda , procuró hacer de manera que aquella noche estuviesen solas ella y Florisa y Teolinda ; y hallando la comodidad que deseaba , la enamorada pastora prosiguió su cuento , como se verá en el segundo libro . Libro segundo Libres ya y desembarazadas de lo que aquella noche con sus ganados habían de hacer , procuraron recogerse y apartarse con Teolinda en parte donde , sin ser de nadie impedidas , pudiesen oír lo que del suceso de sus amores le faltaba . Y así , se fueron a un pequeño jardín que estaba en casa de Galatea , y sentándose las tres debajo de una verde y pomposa parra que intrincadamente por unas redes de palo se entretejía , tornando a repetir Teolinda algunas palabras de lo que antes había dicho , prosiguió diciendo : - Después de acabado nuestro baile y el canto de Artidoro - como ya os he dicho , bellas pastoras a todos nos pareció volvernos al aldea a hacer en el templo los solemnes sacrificios , y por parecernos asimesmo que la solemnidad de la fiesta daba en alguna manera licencia para que , no teniendo cuenta tan a punto con el recogimiento , con más libertad nos holgásemos ; y por esto todos los pastores y pastoras , en montón confuso , alegre y regocijadamente al aldea nos volvimos , hablando cada uno con quien más gusto le daba . Ordenó , pues , la suerte y mi diligencia , y aun la solicitud de Artidoro , que , sin mostrar artificio en ello , los dos nos apareamos , de manera que a nuestro salvo pudiéramos hablar en aquel camino más de lo que hablamos , si cada uno por sí no tuviera respecto a lo que a sí mesmo y al otro debía . En fin , yo , por sacarle a barrera - como decirse suele , le dije : « Años se te harán , Artidoro , los días que en nuestra aldea estuvieres , pues debes de tener en la tuya cosas en que ocuparte que te deben de dar más gusto . »
Back Page 39 of 238 Page 39 of 238 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.