Por más que cambie la voz, las nanas no quedan fijadas en un folio

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Por más que cambie la voz, las nanas no quedan fijadas en un folio

Las nanas infantiles no llegaron a nosotros como un ensayo aislado que Federico García Lorca hubiera escrito para la lectura silenciosa. La Biblioteca Nacional de España conserva un autógrafo y un texto mecanografiado vinculados a la conferencia. Lorca la pronunció en la Residencia de Estudiantes en 1928 y volvió sobre ella en otros escenarios, entre ellos Nueva York y La Habana. El documento permite estudiar una obra, pero no fija por sí solo una única actuación.

Por más estable que parezca el título, la conferencia parte de canciones escuchadas y de una pregunta incómoda: por qué tantas nanas españolas introducen tristeza, amenaza o trabajo en una forma destinada a dormir a un niño. Lorca no trata la canción como pieza puramente dulce. La relaciona con la mujer