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Un árbol perdido no siempre es un bosque convertido
Un mapa satelital puede registrar la desaparición de copas en una parcela de Indonesia. Ese cambio es real, pero todavía no dice si el terreno dejó de ser bosque. La pérdida de cobertura arbórea describe una alteración visible desde arriba; la deforestación exige una conversión duradera a otro uso o una reducción prolongada bajo el umbral forestal. Confundirlas transforma una observación física en una conclusión territorial que necesita más evidencia.
La cobertura arbórea se define mediante altura y densidad de vegetación observables. Puede perderse por tala, incendio, tormenta, plaga o cosecha de una plantación. Si los árboles vuelven a crecer, el episodio sigue siendo pérdida en aquel año, aunque no constituya conversión permanente. El satélite mide bien el cambio de cubierta; no identifica automáticamente su causa ni su futuro.
La evaluación