Monipodio: la autoridad que el diálogo desmiente

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Monipodio: la autoridad que el diálogo desmiente

En Rinconete y Cortadillo, la casa de Monipodio no parece al principio una institución respetable. Reúne ladrones, vigilantes y ejecutores, distribuye trabajos y registra especialidades delictivas. Sin embargo, sus miembros hablan de cofradía, noviciado, bienhechores, devociones y limosnas. La ironía no consiste simplemente en que unos criminales pronuncien palabras religiosas. Surge de la precisión con que ese vocabulario organiza y tranquiliza una actividad que lo contradice.

Monipodio da nuevos nombres a los recién llegados y los integra en unas ordenanzas. La ceremonia imita prácticas corporativas: hay jerarquía, examen de habilidades, privilegios y un registro escrito. Las palabras ofrecen continuidad y pertenencia. A la vez, aquello que se institucionaliza es el hurto. El contraste obliga a leer cofradía en dos planos: conserva el sentido de asociación y activa una expectativa moral que la escena frustra.