Skip the article text Tap any word to see its translation
Era , en suma , Mendizábal , con su fealdad digna de la vitrina de cualquier museo antropológico , hombre benévolo , indulgente , compasivo , que se hacía cargo de las cosas . Sentía lástima de la familia y verdadero afecto hacia Villaamil . No apremiaba sino en términos comedidos y amistosos , y al rendir cuentas al casero echaba por aquella boca horrenda , rascándose la oreja corta y chata , frases de intercesión misericordiosa en pro del inquilino atrasado por mor de la cesantía . Y gracias á esto , el propietario , que no era de los más déspotas , aguardaba con triste y filosófica resignación . Cuando Villaamil y doña Pura no estaban en disposición de pagar , añadían á sus excusas algún oficioso párrafo con el memorialista , lisonjeándole y cayéndose del lado de sus aficiones . Decíale Villaamil : « ¡ Pero cuánto ha visto usted en este mundo , amigo Mendizábal , y qué de cosas habrá presenciado tan trágicas , tan interesantes , tan . . . ! » Y el gorilla , abarquillando los recibos , contestaba : « La historia de España no se ha escrito todavía , amigo D . Ramón . Si yo plumeara mis memorias , vería usted . . . » Doña Pura extremaba aún más la adulación : « El mundo anda perdido . Mendizábal está en lo cierto : mientras haya libertad de cultos y eso que llaman el racionalismo . . . ! » Total , que el portero se guardaba los recibos , y á la señora se le alegraban las pajarillas . Ya teníamos otro mes de respiro . Pero aquel día en que , por merced de la Providencia , les era dado pagar dos meses de los tres vencidos , ambos esposos rectificaron con cierta arrogancia aquel criterio de asentimiento . Villaamil habló con discreta autoridad de los ideales modernos , y doña Para , al verle embolsar los billetes , dijo : « Pero venga acá , Mendizábal , ¿ para que tiene esas ideas ? ¿ Y usted cree de buena fe que va á venir aquí D . Carlos con la Inquisición y todas esas barbaridades ? Vamos , que es preciso estar ( apuntando á la sien ) de la jícara para creer eso . . . » Mendizábal les contestó con frases truncadas , mal aprendidas del periódico que solía leer , y se alejó refunfuñando . Contraste increíble : se iba de mal humor siempre que llevaba dinero . XIII Antes de proseguir , evoquemos la doliente imagen de Luisa Villaamil , muerta aunque no olvidada , en los días de esta humana crónica . Pero retrocediendo algunos años , la cogeremos viva . Vámonos , pues , al 68 , que marca el mayor trastorno político de España en el siglo presente , y señaló además graves sucesos en los azarosos anales de la familia Villaamil . Contaba Luisa cuatro años más que su hermana Abelarda , y era algo menos insignificante que ella . Ninguna de las dos se podía llamar bonita ; pero la mayor tenía en su mirada algo de ángel , un poco más de gracia , la boca más fresca , el cuello y hombros más llenos , y por fin , la aventajaba ligeramente en la voz , acento y manera de expresarse . Las escasas seducciones de entrambas no las realzaba una selecta educación . Se habían instruído en tres ó cuatro provincias distintas , cambiando de colegio á cada triquitraque , y sus conocimientos , aun en lo elemental , eran imperfectísimos .
Back Page 54 of 194 Page 54 of 194 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.