Skip the article text Tap any word to see its translation
En todos los conflictos entre la Hacienda y el contribuyente , la Hacienda tenía siempre razón , según el dictamen inflexible de Pantoja , y este criterio se mostraba en sus notas , que jamás reconocieron el derecho de ningún particular contra el Estado . Para él la Propiedad , la Industria , el consumo mismo , eran organismos ó instrumentos de defraudación , algo de disolvente y revolucionario , que tenía por objeto disputar sus inmortales derechos á la única entidad dueña y propietaria de todo : la Nación . Pantoja no poseyó nunca más que su ropa y sus muebles ; era hijo de un portero de la Sala de Mil y Quinientas ; se había criado en un desván de los Consejos , sin salir nunca de Madrid ; no conocía más mundo que las oficinas , y para él la vida era una sucesión no interrumpida de menudos servicios al Estado , recibiendo de éste , en recompensa , el garbanzo y la santa rosca de cada día . XXII ¡ Ah ! ¡ Cielos ! ¿ Qué sería del mundo sin cocido ? ¿ Y qué de la mísera humanidad sin pagas ? La paga era la única forma de bienes terrestres en conformidad con los principios morales , pues para todas las demás clases de bienestar archivaba Pantoja en el fondo de su alma un altivo desprecio . Difícilmente concedía que en la clase de ricos hubiera alguno que fuese propiamente honrado , y á las grandes empresas y á los audaces contratistas les miraba con religioso horror . Labrar en pocos años pingüe fortuna , pasar de la pobreza á la opulencia . . . era imposible por medios lícitos . Para que tal cosa suceda , es indispensable ensuciarse , quitándole lo suyo á la víctima eterna , al propietario elemental , al Estado . Al millonario que había heredado su fortuna y no hacía más que gastarla , le perdonaba el buen Pantoja ; pero aun así no le tenía en olor de santidad , diciendo que si él no robaba , lo habían hecho sus padres , y la responsabilidad , como el dinero , se transmitía de generación en generación . Cuando veía entrar en el Ministerio y pasar al despacho del Ministro al representante de Rothschild ó de otra opulenta casa española ó extranjera , pensaba cuan útil sería ahorcar á todos aquellos señores que no iban allí sino á tramar algún enjuague . Estas ideas y otras semejantes las vertía Pantoja en el círculo del café adonde concurría , siendo objeto de punzantes burlas por su estrechez de miras ; pero él no se daba á partido . ¿ Hablábase de Hacienda ? Pues en el acto tremolaba Pantoja su banderín con este sencillo y convincente lema : Mucha administración y poca ó ninguna política . Guerra á los grandes negocios , guerra al agio y guerra también á los extranjeros , que no vienen aquí más que á explotarnos y á llevarse el cumquibus , dejándonos más pobres que las ratas . Tampoco ocultaba Pantoja sus simpatías por el rigor arancelario , pues el libre cambio es la protección á la industria de extranjis .
Back Page 92 of 194 Page 92 of 194 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.