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La lógica de esto argumento desconcertó á lodos los Miaus de ambos sexos . — ¡ Pero qué tonto ! — insinuó doña Pura con ganas de capitular , — ¿ crees tú que esto volverá á pasar ? ¿ Y adónde vas con tu hijo , adónde ? Si el pobrecito no quiere separarse de nosotros . Poco le faltaba para llorar . Milagros dijo : — No , lo que es el niño no sale de aquí . — ¡ Vaya si sale ! — sostuvo Cadalso con brutal resolución . — Á ver : saque usted toda la ropita de mi hijo para juntarla con la mía . — Pero , ¿ adónde le llevas ? , bobo , simple . . . ¡ Qué cosas se te ocurren tan disparatadas ! — Por sabido se calla . Su tía Quintina le criará y le educará mejor que ustedes . Doña Pura se sentó , atacada de gran congoja , sudor frío y latidos dolorosos del corazón . Vaya , que después de la hija , la madre iba á caer con la pataleta . Villaamil dió una vuelta sobre sí mismo , como si le hiciera girar el vértice de un ciclón interior , y después de parar en firme ; abrióse de piernas , alzó los brazos enormes , simulando la figura de San Andrés clavado en las aspas , y rugió con toda la fuerza de sus pulmones : — ¡ Que se lo lleve . . . que se lo lleve con mil demonios ! Mujeres locas , mujeres cobardes , ¿ no sabéis que Morimos . . . Inmolados . . . Al . . . Ultraje ? Y tropezando en las paredes corrió hacia el gabinete . Su mujer fué detrás , creyendo que iba disparado á arrojarse por el balcón á la calle . XXXIX — No cedo , no cedo — dijo Víctor á Milagros , al quedarse solo con ella . — Me llevo á mi hijo . ¿ Pero no comprende usted que no podré vivir con tranquilidad dejándole aquí después de lo que ha pasado hoy ? — ¡ Por Dios , hijo ! — le respondió con dulzura la pudorosa Ofelia , queriendo someterle por buenas . — Todo ello es una tontería . . . No volverá á suceder . ¿ No ves que es nuestro único consuelo este mocoso ? . . . y si nos le quitas . . . La emoción le cortaba la palabra . Calló la artista , tratando de disimular su pena , pues harto sabía que como la familia mostrase vivo interés en la posesión de Luisito , esto sólo era motivo suficiente para que el monstruo se obstinase en llevársele . Creyó oportuno dejar el delicado pleito en las manos diplomáticas de doña Pura , que sabía tratar á su yerno combinando la energía con la suavidad . Al ir la Miau mayor al gabinete en seguimiento de su marido , le encontró arrojado en un sillón , la cabeza entre las manos . — ¿ Qué te parece que debemos hacer ? — le dijo ella confusa , pues no había tenido tiempo aún de tomar una resolución . Grande , inmensa fué la sorpresa de doña Pura , cuando su marido , irguiendo la frente , respondió estas inverosímiles palabras : — Que se lo lleve cuando quiera . Será un trance doloroso verle salir de aquí ; pero ¡ qué remedio ! . . . Por lo demás , no hay que remontarse , y digo más . . . digo que , en efecto , mejor estará el chiquillo con Quintina que con . . . vosotras .
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