Skip the article text Tap any word to see its translation
— ¿ Y á ti qué te cuenta el Señor ? — Que tengo que ser cura . . . ¿ ves ? lo mismo , lo mismito que yo deseaba . . . y que estudie mucho latín y aprenda pronto todas las cosas . . . La mente del anciano se inundó , por decirlo así , de un sentido afirmativo , categórico , que excluía hasta la sombra de la duda , estableciendo el orden de ideas firmísimas á que debía responder en el acto la voluntad con decisión inquebrantable . — Vamos , hijo , vamos á casa de la tía Quintina — dijo al nieto , levantándose y cogiéndole de la mano . Le llevó aprisa , sin tomarse el trabajo de catequizarle con descripciones hiperbólicas de juguetes y chirimbolos sacro - recreativos . Al llamar á la puerta de Cabrera , Quintina en persona salió á abrir . Sentado en el último escalón , Villaamil cubrió de besos á su nieto , entrególe á su tía paterna , y bajó á escape sin siquiera dar á ésta los buenos días . Como al bajar creyese oir la voz del chiquillo que gimoteaba , avivó el paso y se puso en la calle con toda la celeridad que sus flojas piernas le permitían . XLII Era ya cerca de medio día , y Villaamil , que no se había desayunado , sintió hambre . Tiró hacia la plaza de San Marcial , y al llegar á los vertederos de la antigua huerta del Príncipe Pío , se detuvo á contemplar la hondonada del Campo del Moro y los términos distantes de la Casa de Campo . El día era espléndido , raso y bruñido el cielo de azul , con un sol picón y alegre ; de estos días precozmente veraniegos en que el calor importuna más por hallarse aún los árboles despojados de hoja . Empezaban á echarla los castaños de Indias y los chopos ; apenas verdegueaban los plátanos ; y las soforas , gleditchas y demás leguminosas estaban completamente desnudas . En algunos ejemplares del árbol del amor se veían las rosadas florecillas , y los setos de aligustre ostentaban ya sus lozanos renuevos , rivalizando con los evonymus de perenne hoja . Observó Villaamil la diferencia de tiempo con que las especies arbóreas despiertan de la somnolencia invernal , y respiró con gusto el aire tibio que del valle del Manzanares subía . Dejóse ir , olvidado de su buen apetito , camino de la Montaña , atravesando el jardinillo recién plantado en el relleno , y dió la vuelta al cuartel , hasta divisar la sierra , de nítido azul con claros de nieve , como mancha de acuarela extendida sobre el papel por la difusión natural de la gota , obra de la casualidad más que de los pinceles del artista . — ¡ Qué hermoso es esto ! — se dijo soltando el embozo de la capa , que le daba mucho calor . — Paréceme que lo veo por primera vez en mi vida , ó que en este momento se acaban de crear esta sierra , estos árboles y este cielo . Verdad que en mi perra existencia llena de trabajos y preocupaciones , no he tenido tiempo de mirar para arriba ni para enfrente . . .
Back Page 181 of 194 Page 181 of 194 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.