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IX ¡ Cosa rara ! nada le pasó á Cadalsito aquella noche , ni sintió ni vió cosa alguna , pues á poco acostarse hubo de caer en sueño profundísimo . Al día siguiente costó trabajo levantarle . Sentíase quebrantado , y como si hubiese andado largo trecho por sitio desconocido y lejano , que no podía recordar . Fue á la escuela , y no se supo la lección . Encontrábase tan torpe aquel día , que el maestro le hizo burla y ajó su dignidad ante los demás chicos . Pocas veces se había visto en la escuela carrera en pelo como la que aguantó Cadalsito al ser confinado al último puesto de la clase en señal de ignorancia y desaplicación . Á las once , cuando se pusieron á escribir , Cadalso tenía junto á sí al famoso Posturitas , chiquillo travieso y graciosísimo , flexible como una lombriz , y tan inquieto , que donde él estuviese no podía haber paz . Llamábase Paquito Ramos y Guillén , y sus padres eran los dueños de la casa de préstamos de la calle del Acuerdo . Aquel Guillén , cojo y empleado , que hemos visto en casa de Villaamil celebrando con copiosas libaciones de moscatel la próxima colocación de su amigo , era tío materno de Posturitas , el cual debía este apodo á la viveza ratonil de sus movimientos , á la gracia con que remedaba las actitudes y gestos de los clowns y dislocados del Circo . Todo se le volvía hacer garatusas , sacar la lengua , volver del revés los párpados ; y como pudiera , metía el dedo en el tintero para pintarse rayas negras en la cara . Aquella mañana , cuando el maestro no le veía , Posturitas abría la carpeta , y él y su amigo Cadalso hundían la pelona en ella para ver las cosas diversas que encerraba . Lo más notable era una colección de sortijas , en las cuales brillaban el oro y los rubíes . No se vaya á creer que eran de metal , sino de papel , anillos de esos con que los fabricantes adornan los puros medianos para hacerlos pasar por buenos . Aquel tesoro había venido á manos de Paquito Ramos mediante un cambalache . Perteneció la colección á otro chico llamado Polidura , cuyo padre , mozo de café ó restaurant , solía recoger los aros de cigarro que los fumadores dejaban caer al suelo , y obsequiar con ellos á su hijo á falta de mejores juguetes . Había llegado á reunir Polidura más de cincuenta sortijas de diversos calibres . En unas decía Flor fina , en otras Selectos de Julián Álvarez . Cansado al fin de la colección , se la cambió á Posturas por un trompo en buen uso , mediante contrato solemne ante testigos . Cadalso regaló al nuevo propietario el anillo de la tagarnina dada por el señor de Pez á Villaamil , y que éste se fumó majestuosamente después de la comida .
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