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Bonis lloraba de ternura leyendo estas hazañas del clown místico , del autor de los Laudes , después inmortalizados . Él , Bonis , no era poeta , pero con la flauta creía poder decir muchas cosas , y hasta convertir infieles . . . . Pero el toque estaba en el arranque . Irse por el mundo , echar a correr , dejarlo todo , y ya que no tenía un hijo , ser un santo de pueblo , un santo loco , estaba muy puesto en razón ; mas ¡ ay ! , la conciencia le decía que no se atrevería jamás , no ya a dejarlo todo , hasta las zapatillas , y tomar su cruz ; ni siquiera a dejar a su mujer . . . . ni aun a su querida . - XIV - Grandes acontecimientos vinieron a sacar a Reyes de estas intermitentes veleidades místicas , que él mismo , en sus horas de sensualismo racionalista y moderado , calificaba de enfermizas . El infeliz Bonis no pudo menos de recordar un pasaje muy conocido de La Sonámbula ; aquel de : ah , del tutto ancor non sei cancellata dal mio cuor , ( según él lo cantaba ) , cuando llegó la hora de despedirse de Serafina Gorgheggi ; la cual , deshecha otra vez la compañía , iba con Mochi contratada al teatro de la Coruña . Aquella separación había sido una amenaza continua , la gota amarga de la felicidad en los días y meses de ciega pasión ; después un dolor necesario , y hasta merecido y saludable , según pensaba el amante , lleno de remordimientos y de planes morales . Pero al llegar el momento , Bonis sintió que se trataba de toda una señora operación practicada en carne viva . Con toda franqueza , y explicándolo todo satisfactoriamente por medio de una intrincada madeja de sofismas , Reyes reconoció que los afectos naturales , puramente humanos , eran los más fuertes , los verdaderos , y que él era un místico de pega , y un romántico y un apasionado de verdad . ¡ Ay ! , separarse de Serafina , a pesar de aquella tibieza con que su espíritu la trataba de algún tiempo a aquella parte , era un dolor verdadero , de aquellos que a él le horrorizaban , de los que le daban la pereza de padecer . ¡ Era tan molesto tener el ánimo en tensión , necesitar sacar fuerzas de flaqueza para aguantar los dolores , los reales ! Y no había más remedio . Pensar en tener compañía de ópera más tiempo , era absurdo . Ya todos los expedientes inventados para retener en el pueblo a Mochi y su discípula estaban agotados , no podían dar más de sí . Nunca se había visto , ni en tiempo de la Tiplona , mientras esta fue cantante , que las partes de una compañía permanecieran un año seguido , y algo más , en la ciudad , fuera trabajando o en huelga . Lo que se había visto era tal cual corista que se quedaba allí , casada con uno del pueblo , o ejerciendo un oficio ; un director de orquesta se había hecho vecino para dirigir una banda municipal . . . ; pero tiples y tenores , nunca habían parado tantos meses : concluido el trigo , volaban . El fenómeno que ofrecían Serafina , Julio y Gaetano , era tan admirable como si las golondrinas se hubieran quedado a pasar un invierno entre nieve . Sólo que de las golondrinas no se hubiera hecho comidilla para decir que las alimentaban los gorriones , por ejemplo . Y de la larga estancia de los cómicos , contratados unas temporadas , otras no , se decían horrores .
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