Skip the article text Tap any word to see its translation
La tertulia se deshizo tarde . Algunos criados entraron a buscar a sus señoras y aguardaron largo rato allá dentro , en la cocina . A las doce y media vino el conde viudo del Padul a recoger a su hija , y ésta fue la señal del desfile . Llegaba del Círculo de Labradores , donde , según me dijo uno , iba dejando ya , sobre el tapete verde de la mesa de juego , una fortuna . Era hombre de media edad aún , vigoroso , en quien los excesos de su vida disipada no se reconocían más que en la mirada vaga y perezosa . Reconocíase en él a un mismo tiempo al caballero y al calavera . Sevilla entera recordaba todavía sus aventuras galantes , sus orgías , sus duelos singulares y temerosos , la barbarie inconcebible de algunos actos ejecutados en el frenesí de la embriaguez . Saludó con amabilidad caballeresca , no exenta de protección , a todo el mundo , y se llevó a su hija . En pos de él nos marchamos todos . Las de Anguita salieron hasta el medio de la calle a despedir a sus amigas . Pepita me preguntó si volvería al día siguiente , y como le respondiese que no sabía si me sería posible , dijo haciendo un mohín de enfado que yo era « tan chinchoso y tan apestoso » como mi amigo Villa . Salimos formando grupos , que se fueron dispersando por las laberínticas encrucijadas de las calles . Villa iba delante dando vaya a unas muchachas , alegre otra vez y despreocupado . Yo le seguía , llevando a mi lado al humorista D . Acisclo . No sabiendo cómo entablar conversación con él , le dije : — Es muy amena la tertulia de estas señoritas . . . y muy original . . . Se pasa bien el rato . — Usted es forastero , ¿ verdad ? — me preguntó gravemente . — Sí , señor ; hasta ahora no había estado en Andalucía . — Pues ha hecho usted bien en venir , porque en Sevilla sólo hay tres cosas dignas de verse : la catedral , el alcázar y el patio de las de Anguita — repuso con graciosa solemnidad . VII Preparativos para el bloqueo . Matildita , como he dicho antes , debía de sospechar el deplorable resultado de mi entrevista con el capellán del colegio del Corazón de María . No hacía más que dar vueltas en torno mío y tirarme cuanto podía de la lengua , a fin de cerciorarse de la verdad del caso , o por ventura para meter su naricita en mis negocios y satisfacer el inmoderado afán de dar consejos que la atormentaba . Como no tenía gran interés en ocultar la derrota , pues ya se había disipado en parte la vergüenza que me produjera , concluí por confesarlo todo . Fuertes aspavientos de la chiquilla . No cabía en sí de indignación . Me hizo repetir varias veces la repugnante grosería usada por el clérigo conmigo , y me dijo que ella no la hubiera sufrido . Esto no me pareció bien . Pero le hice ver en seguida los inconvenientes que habría traído consigo cualquier resolución violenta en tal momento , y concluyó por convenir en que mejor había sido « el despresiarle » . Después de quedar unos instantes silenciosa en actitud reflexiva , abrió la llave de los consejos . En su opinión , lo que yo debía hacer ahora era presentarme a la madre de Gloria , pintarle mi pasión por su hija , echarme a sus pies y suplicarle que la sacase del convento y nos permitiese casarnos y ser felices . El consejo era poco práctico , y me convenció de que los amores del aspirante a telégrafos habían dejado en el espíritu de Matildita una huella indeleble de romanticismo .
Back Page 81 of 233 Page 81 of 233 Next Keep reading with translations Create a free account: 7 days of Pro, then 20 word translations a day or a paid plan.