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Pero lo más característico en tan singular criatura era que parecía toda ella un puro armiño y el espíritu de la pulcritud , pues ni aun rebajándose a las más groseras faenas domésticas se manchaba . Sus manos , de una forma perfecta , ¡ qué manos ! , tenían misteriosa virtud , como su cuerpo y ropa , para poder decir a las capas inferiores del mundo físico : la vostra miseria non mi tange . Llevaba en toda su persona la impresión de un aseo intrínseco , elemental , superior y anterior a cualquier contacto de cosa desaseada o impura . De trapillo , zorro en mano , el polvo y la basura la respetaban ; y cuando se acicalaba y se ponía su bata morada con rosetones blancos , el moño arribita , traspasado con horquillas de dorada cabeza , resultaba una fiel imagen de dama japonesa de alto copete . ¿ Pero qué más , si toda ella parecía de papel , de ese papel plástico , caliente y vivo en que aquellos inspirados orientales representan lo divino y lo humano , lo cómico tirando a grave , y lo grave que hace reír ? De papel nítido era su rostro blanco mate , de papel su vestido , de papel sus finísimas , torneadas , incomparables manos . Falta explicar el parentesco de Tristana , que por este nombre respondía la mozuela bonita , con el gran D . Lope , jefe y señor de aquel cotarro , al cual no será justo dar el nombre de familia . En el vecindario , y entre las contadas personas que allí recalaban de visita , o por fisgonear , versiones había para todos los gustos . Por temporadas dominaban estas o las otras opiniones sobre punto tan importante ; en un lapso de dos o tres meses se creyó como el Evangelio que la señorita era sobrina del señorón . Apuntó pronto , generalizándose con rapidez , la tendencia a conceptuarla hija , y orejas hubo en la vecindad que la oyeron decir papá , como las muñecas que hablan . Sopló un nuevo vientecillo de opinión , y ya la tenéis legítima y auténtica señora de Garrido . Pasado algún tiempo , ni rastros quedaban de estas vanas conjeturas , y Tristana , en opinión del vulgo circunvecino , no era hija , ni sobrina , ni esposa , ni nada del gran D . Lope ; no era nada y lo era todo , pues le pertenecía como una petaca , un mueble o una prenda de ropa , sin que nadie se la pudiera disputar ; ¡ y ella parecía tan resignada a ser petaca , y siempre petaca . . . ! II Resignada en absoluto no , porque más de una vez , en aquel año que precedió a lo que se va a referir , la linda figurilla de papel sacaba los pies del plato , queriendo mostrar carácter y conciencia de persona libre . Ejercía sobre ella su dueño un despotismo que podremos llamar seductor , imponiéndole su voluntad con firmeza endulzada , a veces con mimos o carantoñas , y destruyendo en ella toda iniciativa que no fuera de cosas accesorias y sin importancia . Veintiún años contaba la joven cuando los anhelos de independencia despertaron en ella con las reflexiones que embargaban su mente acerca de la extrañísima situación social en que vivía . Aún conservaba procederes y hábitos de chiquilla cuando tal situación comenzó ; sus ojos no sabían mirar al porvenir , y si lo miraban , no veían nada . Pero un día se fijó en la sombra que el presente proyectaba hacia los espacios futuros , y aquella imagen suya estirada por la distancia , con tan disforme y quebrada silueta , entretuvo largo tiempo su atención , sugiriéndole pensamientos mil que la mortificaban y confundían .
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