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Me gusta el fútbol
Quiero jugar el sábado. Desde el viernes por la noche no pienso en otra cosa. Vivo en Sevilla, y mi padre me lleva a un campo pequeño cerca de casa. Juego allí desde los ocho años. El problema de este sábado tiene un nombre: Diego.
Diego es del Sevilla. Yo soy del Betis. En la ciudad hay dos equipos grandes, y nosotros estamos en lados distintos. El viernes, en el colegio, Diego me dice que mi equipo juega mal. Yo le digo que el suyo tiene suerte. Los dos queremos la última palabra. Ninguno la consigue.
El sábado, en el campo, somos del mismo equipo. No somos once. Somos seis, con un balón y dos mochilas en el suelo por porterías. En España decimos balón. Un primo mío, en Buenos Aires, dice pelota, y al portero lo llama arquero.