El gimnasio

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El gimnasio

Elena quiere entrar. Está en la puerta del gimnasio con una botella de agua y una toalla, y no quiere darse la vuelta. Es su primera vez. Su hermana Clara dice que por la tarde hay mucha gente, porque sale del trabajo y viene a entrenar. Por eso vienen por la mañana. El vestuario está tranquilo. Elena se pone las zapatillas. En España esos zapatos de deporte se llaman así. Clara se ríe y le suelta una frase: la palabra gimnasio viene del griego y significaba sin ropa. Hoy las dos llevan camiseta. Elena prefiere la ropa.

Dentro, la instructora Raquel pregunta qué quiere hacer. Elena quiere correr. No sabe cómo se llama la máquina. Su primo Andrés, en México, le escribió anoche: «Usa la caminadora.» Elena repite la palabra. Raquel sonríe. «Aquí decimos cinta de correr. Es la misma máquina.» Le enseña los botones y le dice que empiece despacio.