El tenis es divertido

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El tenis es divertido

Clara quiere jugar un partido de verdad. En el club de su barrio, en Zaragoza, hay pistas de tierra batida. La tierra es roja. Cuando la pelota cae, deja una marca. Clara pasa por allí los sábados y solo mira. Hoy su padre trae dos raquetas y una pelota amarilla.

«Un set», dice Clara. «Como en la tele. Tú a un lado y yo al otro.»

El padre mira la pista. Está libre. La red cruza por el medio y en el centro baja un poco.

«Hoy no hay set», dice. «Hoy la pelota pasa la red diez veces y se queda dentro. Si sale, no cuenta. Ese es nuestro partido.»

Clara no quiere diez pelotas. Quiere ganar a alguien. Se coloca detrás de la línea. El padre tira suave, con la mano, sin fuerza. Ella llega tarde.