Cuantificadores ES: compras en el mercado (A2)
Іспанський текст з 35+ cuantificadores alguno/ninguno/mucho/poco у побутових реченнях. A2 з перекладом.
Sábado de compras en el mercado
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Рівень: A2Тема: Cuantificadores ES A2: algún, ningún, mucho, poco; 35+ cuantificadores en el texto
Me llamo Teresa. Cada sábado por la mañana voy al mercado cubierto con mi padre, y hoy anoté en un cuaderno cómo usamos cuantificadores al hablar con vendedores y al elegir productos frescos.
En la pescadería había algún filete de merluza bonito, pero ningún salmón fresco porque llegó tarde el camión nocturno. Compramos poca cantidad para dos personas y pedimos mucha hielera en bolsa isotérmica.
En la frutería elegimos algunos plátanos maduros y muchas naranjas para zumo dominguero. Dejamos ninguna manzana abollada en la caja, porque papá insiste en revisar cada pieza con calma.
En la charcutería probamos algún queso curado cortado fino. Llevamos poco jamón ibérico por precio, aunque algún trozo extra entró cuando el vendedor ofreció degustación amable.
En la panadería había mucho pan recién horneado, pero pocos panecillos integrales. Compramos algún barra rústica crujiente y ningún bollo azucarado porque en casa preferimos desayuno simple.
En especias, papá quería algún pimentón dulce nuevo. Encontramos frasco pequeño con mucho aroma y poca humedad visible en el tapón. Ningún paquete abierto convenció al vendedor experto.
En la sección de legumbres compramos algún kilo de lentejas y mucho garbanzo seco para guisos de semana. Hay poca alubia blanca hoy, así que dejamos esa compra para otro sábado.
En flores, llevamos algún ramo modesto para la mesa del comedor. Ninguna flor exótica entró en el presupuesto familiar, pero algún clavel y mucho follaje verde bastaron para alegrar la cocina.
Antes de volver a casa repasamos tickets: algún gasto extra no planificado, mucha calidad en productos básicos, poca basura plástica gracias a bolsas reutilizables y ninguna prisa que nos hiciera elegir mal.
El mercado enseña español cotidiano con números y cantidades reales. Cada conversación corta refuerza algún detalle gramatical que luego reconozco en clase sin esfuerzo excesivo.
Al regresar a casa, papá va a revisar algún ticket duplicado antes de guardar facturas en carpeta mensual. Yo clasificaré productos en despensa: muchos frutos secos en tarro de cristal, pocos dulces en estante alto, ningún paquete abierto sin etiqueta de fecha.
Por la tarde prepararemos algún guiso con legumbres compradas hoy. Usaremos poca sal al principio, porque algunos ingredientes ya traen sabor intenso. Mamá probará cocción despacio, y yo anotaré cantidades exactas para repetir receta cuando ella trabaje turno largo.
El domingo contaremos cuánto duró la compra semanal con planificación previa. Algún minuto extra en lista ahorró mucho tiempo en pasillos, y ninguna vuelta innecesaria al mercado complicó la mañana.
En casa separaremos productos por fecha de consumo. Dejaremos algún fruto maduro visible en frutero, muchos ingredientes secos en estantería alta y pocos enlatados cerca de zona de cocción para acceso rápido.
Papá enseñará a negociar precios con educación en puestos pequeños. Dice que algún descuento llega cuando compras con constancia, pero ningún vendedor aprecia tono impaciente al final del turno.
Al volver caminaremos despacio por calle peatonal. Llevaremos alguna bolsa pesada cada uno, mucho cuidado con huevos en bolsa frágil y poca conversación fuerte para no distraernos en cruces con tráfico.
En casa guardaremos compra con método.
En la pescadería había algún filete de merluza bonito, pero ningún salmón fresco porque llegó tarde el camión nocturno. Compramos poca cantidad para dos personas y pedimos mucha hielera en bolsa isotérmica.
En la frutería elegimos algunos plátanos maduros y muchas naranjas para zumo dominguero. Dejamos ninguna manzana abollada en la caja, porque papá insiste en revisar cada pieza con calma.
En la charcutería probamos algún queso curado cortado fino. Llevamos poco jamón ibérico por precio, aunque algún trozo extra entró cuando el vendedor ofreció degustación amable.
En la panadería había mucho pan recién horneado, pero pocos panecillos integrales. Compramos algún barra rústica crujiente y ningún bollo azucarado porque en casa preferimos desayuno simple.
En especias, papá quería algún pimentón dulce nuevo. Encontramos frasco pequeño con mucho aroma y poca humedad visible en el tapón. Ningún paquete abierto convenció al vendedor experto.
En la sección de legumbres compramos algún kilo de lentejas y mucho garbanzo seco para guisos de semana. Hay poca alubia blanca hoy, así que dejamos esa compra para otro sábado.
En flores, llevamos algún ramo modesto para la mesa del comedor. Ninguna flor exótica entró en el presupuesto familiar, pero algún clavel y mucho follaje verde bastaron para alegrar la cocina.
Antes de volver a casa repasamos tickets: algún gasto extra no planificado, mucha calidad en productos básicos, poca basura plástica gracias a bolsas reutilizables y ninguna prisa que nos hiciera elegir mal.
El mercado enseña español cotidiano con números y cantidades reales. Cada conversación corta refuerza algún detalle gramatical que luego reconozco en clase sin esfuerzo excesivo.
Al regresar a casa, papá va a revisar algún ticket duplicado antes de guardar facturas en carpeta mensual. Yo clasificaré productos en despensa: muchos frutos secos en tarro de cristal, pocos dulces en estante alto, ningún paquete abierto sin etiqueta de fecha.
Por la tarde prepararemos algún guiso con legumbres compradas hoy. Usaremos poca sal al principio, porque algunos ingredientes ya traen sabor intenso. Mamá probará cocción despacio, y yo anotaré cantidades exactas para repetir receta cuando ella trabaje turno largo.
El domingo contaremos cuánto duró la compra semanal con planificación previa. Algún minuto extra en lista ahorró mucho tiempo en pasillos, y ninguna vuelta innecesaria al mercado complicó la mañana.
En casa separaremos productos por fecha de consumo. Dejaremos algún fruto maduro visible en frutero, muchos ingredientes secos en estantería alta y pocos enlatados cerca de zona de cocción para acceso rápido.
Papá enseñará a negociar precios con educación en puestos pequeños. Dice que algún descuento llega cuando compras con constancia, pero ningún vendedor aprecia tono impaciente al final del turno.
Al volver caminaremos despacio por calle peatonal. Llevaremos alguna bolsa pesada cada uno, mucho cuidado con huevos en bolsa frágil y poca conversación fuerte para no distraernos en cruces con tráfico.
En casa guardaremos compra con método.
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Cuantificadores ES A2: algún, ningún, mucho, poco; 35+ cuantificadores en el texto
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