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Orígenes y desarrollo de la ética del cuidado La filosofía del cuidado , conocida también como ética del cuidado o ethics of care , emergió como una corriente filosófica distintiva durante la década de 1980 , impulsada principalmente por el trabajo de Carol Gilligan y Nel Noddings . Gilligan , en su obra seminal In a Different Voice , desafió las conclusiones de Lawrence Kohlberg sobre el desarrollo moral , argumentando que las mujeres tendían a razonar moralmente desde una perspectiva relacional y contextual , en contraste con el enfoque abstracto y universalista predominante en la psicología del desarrollo moral masculino . Esta observación empírica se transformó gradualmente en una propuesta filosófica sistemática que cuestionaba los fundamentos del contractualismo liberal y el utilitarismo dominante . Distinción fundamental entre ética de la justicia y ética del cuidado La dicotomía entre ética de la justicia y ética del cuidado constituye el eje organizativo central de esta corriente filosófica . La ética de la justicia , derivada de la tradición kantiana y ilustrada , prioriza principios universales , derechos abstractos , imparcialidad y tratamiento igualitario formal . En contraposición , la ética del cuidado enfatiza responsabilidades contextuales , relaciones concretas , atención particularizada a las necesidades específicas de los otros , y el mantenimiento de conexiones interpersonales . Esta distinción no pretende establecer una jerarquía absoluta , sino proponer que ambas dimensiones son necesarias para una moralidad completa , aunque históricamente la ética del cuidado ha sido sistemáticamente subvalorada y asociada exclusivamente con el ámbito doméstico femenino . Nel Noddings y la relación de cuidado Nel Noddings desarrolló la teoría del cuidado en Caring : A Feminine Approach to Ethics and Moral Education , publicado en 1984 . Para Noddings , el cuidado no es meramente una actitud sentimental , sino una estructura relacional compleja que involucra dos actores fundamentales : el que cuida y el cuidado . La receptividad del que cuida , su capacidad para escuchar atentamente y responder a las necesidades expresadas o implícitas del otro , constituye el núcleo de la relación ética . Este enfoque rechaza la postura del observador desapegado , proponiendo en cambio la implicación comprometida como condición necesaria para el juicio moral auténtico . La atención , en este sentido técnico , se convierte en una competencia moral cultivable y esencial . Críticas feministas al contractualismo liberal Desde la perspectiva de la ética del cuidado , el contractualismo liberal de Hobbes , Locke y Rawls presenta deficiencias estructurales significativas . La ficción del contrato social entre agentes autónomos , iguales e independientes oculta las relaciones de dependencia que caracterizan gran parte de la existencia humana : la infancia , la vejez , la enfermedad , la discapacidad , y el embarazo . Al construir su teoría sobre sujetos idealizados que no necesitan cuidado , el liberalismo político invisibiliza el trabajo de cuidado que hace posible la autonomía misma . Eva Feder Kittay desarrolló esta crítica en su concepto de ductility , la inevitable dependencia que todos los humanos experimentamos en algún momento de nuestras vidas , y propuso una teoría del cuidado como justicia distributiva fundamental .
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