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En 2017 , investigadores de Stanford publicaron un informe sobre cómo distintas personas evaluaban información en internet . No querían contar cuántas páginas leía cada persona , sino observar qué decisiones tomaba ante una web desconocida . La muestra reunió a 45 participantes : 10 historiadores con doctorado , 10 verificadores profesionales y 25 estudiantes de Stanford . No era una muestra aleatoria . El equipo eligió grupos que , por su formación o trabajo , podían tener experiencia para juzgar fuentes . Durante las tareas , los participantes debían pensar en voz alta mientras examinaban páginas reales y buscaban información . Así , los investigadores podían seguir no solo la respuesta final , sino también el camino usado para llegar a ella . El desempeño de los verificadores fue el mejor : trabajaron con mayor rapidez y precisión . Su ventaja no consistía en leer cada página de principio a fin . Después de una mirada breve , salían de la web y abrían nuevas pestañas . Los investigadores llamaron a esta estrategia lectura lateral . El lector busca quién está detrás de la información , consulta lo que dicen otras fuentes y rastrea la procedencia de una afirmación antes de aceptarla . Muchos historiadores y estudiantes del estudio hicieron algo diferente . Permanecieron dentro de la página y prestaron atención a su nombre , su logotipo , sus referencias o su dirección web . Esas señales podían parecer una pista de fiabilidad , aunque una apariencia profesional no ofrecía por sí sola un respaldo suficiente . La lectura lateral propone ir más allá de la primera impresión y no dejarse llevar por el diseño . Si una organización publica un dato sorprendente , conviene buscar primero quién la dirige , cómo la describen fuentes independientes y de dónde procede el dato . El estudio no demuestra que todos los verificadores acierten siempre ni que todos los historiadores evalúen mal una web . Compara el comportamiento de estos 45 participantes en unas tareas concretas . Su resultado sirve para estudiar una estrategia , no para clasificar a todas las personas . Antes de confiar en una web , no basta con mirar su aspecto . Puedes abrir otra pestaña y hacer tres preguntas : ¿ quién está detrás ? , ¿ qué dicen otras fuentes ? y ¿ dónde está la prueba original ? Cuando visitas una página nueva , ¿ te quedas dentro o buscas información fuera ? ¿ Qué señal te parece engañosa ? ¿ Qué pregunta harás primero ?
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