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En 1955 , el filósofo británico J . L . Austin impartió en Harvard una serie de conferencias que se publicaron en 1962 con el título How to Do Things with Words . Su punto de partida alteraba una idea muy arraigada : no usamos las oraciones únicamente para describir hechos verdaderos o falsos . Decir « Prometo devolver el libro » puede constituir la acción de prometer . El hablante no se limita a informar de una promesa ya existente , sino que asume un compromiso al formularla . Austin llamó performativos a enunciados de este tipo durante una etapa de su análisis . Sin embargo , no basta con pronunciar una fórmula . Para que ciertas palabras realicen una acción , deben darse las condiciones adecuadas . Un nombramiento oficial , por ejemplo , exige que quien lo anuncia tenga autoridad y que se siga un procedimiento reconocido . Si una persona cualquiera pronunciara la fórmula de un nombramiento fuera de ese procedimiento , no produciría el mismo acto institucional . Las palabras serían comprensibles , pero les faltaría la fuerza necesaria para cambiar el cargo de alguien . Una promesa también puede presentar problemas . Puede que el acto no se realice porque la situación impide reconocerlo como promesa . En otro caso , la promesa puede existir aunque quien la hace no tenga intención de cumplirla . Austin distinguió así entre actos que fracasan y actos que se ejecutan de manera defectuosa . Su análisis posterior fue más allá de una división rígida entre descripciones y performativos . Propuso distinguir tres dimensiones . El acto locutivo consiste , de forma aproximada , en producir una expresión con significado . El acto ilocutivo es lo que hacemos al decirla : afirmar , preguntar , ordenar , advertir o prometer . El acto perlocutivo se refiere a los efectos que la expresión produce en otra persona . Una advertencia puede asustar , convencer o no causar ninguna reacción . Por tanto , realizar el acto de advertir no equivale a lograr el efecto buscado . Esta diferencia evita confundir intención , convención y resultado . Una persona puede formular una petición reconocible aunque el destinatario se niegue . También puede persuadir a alguien sin haber utilizado una fórmula explícita de persuasión . El contexto permite identificar la fuerza ilocutiva . Una misma oración declarativa puede funcionar como predicción , amenaza u orden según quién la diga , a quién se dirija y en qué circunstancias . La gramática aporta información , pero no decide por sí sola todo lo que el hablante hace . La teoría no afirma que las palabras creen cualquier realidad por el mero hecho de ser pronunciadas . Decir que llueve no produce lluvia . Su alcance es más preciso : algunas prácticas sociales e institucionales incluyen acciones que se realizan mediante usos reconocidos del lenguaje . Este enfoque convirtió la conversación cotidiana en un objeto filosófico . Prometer , pedir disculpas , bautizar o declarar abierta una sesión muestran que hablar puede describir el mundo , pero también puede intervenir en relaciones gobernadas por normas . Los ejemplos de este artículo son ilustraciones generales , no escenas históricas reconstruidas . ¿ Qué condiciones hacen válida una promesa ? ¿ Puedes pensar en una frase que cambie de fuerza según el contexto ? ¿ Qué diferencia hay entre advertir y conseguir que alguien actúe ?
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